Elegir con quién construir tu software es una de las decisiones que más pesa en el resultado. Esta es la lista que usaríamos si estuviéramos del otro lado.
1. Mirá el proceso, no solo el precio
Pedí que te expliquen cómo trabajan: cómo definen el alcance, cada cuánto muestran avances y cómo manejan los cambios. Un proceso claro vale más que una cotización baja.
2. Pedí trabajo previo y referencias
Casos de estudio, demos y clientes con los que puedas hablar. Una empresa nueva debería mostrar al menos proyectos propios y su forma de trabajo.
3. Aclará quién es dueño del código
El código y la documentación tienen que ser tuyos desde el día uno, con acceso al repositorio y a la infraestructura.
4. Evaluá la comunicación
Hablá con quienes van a construir tu producto, no solo con un comercial. Los malos entendidos se pagan caros.
5. Señales de alerta
Presupuestos cerrados sin descubrimiento previo, promesas de plazos imposibles, falta de pruebas automatizadas y reticencia a mostrar avances.
¿Querés aplicarlo a tu proyecto? Hablemos.