Un MVP (producto mínimo viable) es la versión más chica de tu producto que permite aprender si resuelve un problema real. No es un producto a medias: es un experimento bien diseñado.
Empezá por el problema
Definí quién tiene el problema, cuánto le duele y cómo lo resuelve hoy. Si no podés responderlo, todavía no es momento de programar.
Recortá sin piedad
Listá todas las funcionalidades y quedate solo con la que, sin ella, el producto no sirve. El resto va a una lista de mejoras futuras.
Definí cómo vas a medir
Elegí una o dos métricas (usuarios activos, conversiones, tiempo ahorrado) antes de lanzar, para saber si funcionó.
Lanzá en semanas
Un MVP que tarda meses deja de ser mínimo. Entregar rápido y aprender con usuarios reales es el objetivo.
¿Querés aplicarlo a tu proyecto? Hablemos.